Del otro que se va
Yo solía existir
Luché en esa guerra
Perdí más que la razón
Otro
Ya es otro mi rostro
otras son mis palabras
Te miré en el límite
De esos límites
Inexplicables pero reales
Política de ángeles
Manifiesto de vida
Late ahora que te vas
Bailemos hasta el amanecer
Porque hay negocios pendientes
Te vi como una visión
De un futuro siempre presente
Irrumpiendo en las habitaciones de mi mente
Martillando las paredes
Azotando los roperos
Te vi más allá de mí
Te vi en el vacío de la existencia
Un hogar frío
Tu pupila en mi pupila
Mis llemas
Se impregnaron de tus labios
Y del sabor de tus suspiros
Tu voz insonora
Fue impulso de mis noches
Y tu presencia tenue
Se aferró a mis hombros
Y aunque me voy
Vos… lo sabes
en ti pienso y estoy
Y estaré si vos estas.
Poesía
fingur:
Falta creer, que sin la poesía no se puede vivir,
ya que la poesía es el mundo mismo,
en palabras que entrelazadas tiñen de infinito las alegrías humanas
y hace de las penas
el mas hermoso arte,
el mas hermoso intento desesperado, desgarrado, hermoso,
como la misma poesía, como el mismo mundo.
Nos despedimos en una de las esquinas del Once.
Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano.
Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yo a saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable.
Ya no nos vimos y un año después usted había muerto.
Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación.Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne.
Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente.
Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis.
Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.
Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río? este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.
Jorge Luis Borges - El Hacedor
fingur:
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una…
Piel de arena
Sentir
Las grietas de tu piel
Un camino juntos
con la llema de los dedos
caricia de la muerte
.
Porcelana que se quiebra
y gotas en la arena
.
Dijiste
Hasta entonces y desde entonces
Las manecillas no se mueven
.
Sólo mis huellas por tus huellas
Tus fotografías y mis soledades